Cómo decorar un dormitorio de matrimonio

Blanca García
Blanca García

Puede que te hayas mudado a un nuevo lugar o que hayas decidido que tu dormitorio necesita un cambio significativo. Aprovecha la oportunidad de tener que volver a pintar o cambiar algún mueble principal para darle una vuelta de tuerca a la decoración y al ambiente de tu habitación.

Hoy en día las fuentes de ideas son inagotables y las posibilidades son muchas. Por eso, ten paciencia y piensa, aproximadamente, lo que te gustaría hacer o qué sensaciones te gustaría que transmitiera la estancia en la que posiblemente vas a pasar mucho tiempo, no sólo para dormir.

Te presentamos algunas ideas para que empieces a girar la rueda de la creatividad y vayas perdiendo el miedo a dar el primer paso. Y quién sabe, tal vez encuentres aquí exactamente el estilo que andabas buscando. Y si no, tal vez encuentres algún objeto decorativo o alguna combinación de estilos y colores que te encienda la bombilla. Disfruta y, ¡suerte!

Claves para decorar un dormitorio de matrimonio

  • El color de las paredes. Decide de antemano cómo quieres que sean tus paredes. El color es uno de los elementos que antes saltarán a la vista al entrar a la habitación. Si no tienes claro que quieras algún color específico, siempre podrás optar por colores suaves que no tengan un gran impacto en el resultado y que siempre quedan bien, como azules, verdes, blancos o beis. Si, por el contrario, te gustaría escoger un color más fuerte, ten en cuenta también la luminosidad de la estancia, puesto que colores morados, azul oscuro, granates, etc., pueden ser una gran elección, pero absorben mucha luz. Además, son colores fuertes con mucha personalidad, por lo que tendrías que decorar la habitación teniéndolos más en cuenta todavía que los colores más suaves.
  • Los muebles. Son un componente esencial en el resultado de la habitación. Por eso es importante que los tengas en cuenta también, antes siquiera de empezar a pintar, si es que vas a hacerlo. Piensa primero en qué muebles necesitas realmente y parte de ellos. El tipo de mueble, el tamaño, la textura, el color y el estilo. Más tarde, cuando tengas claro paredes y muebles, puedes pensar en objetos adicionales para poner la guinda en el pastel de la decoración.
  • Tipo de habitación. Puede que veas alguna idea en las siguientes descripciones o fotografías que te encante. Es más, seguro que te pasará. Pero, antes de nada, piensa que lo que necesitas es decorar tu propio dormitorio. No todos los tipos de decoración servirán para todos los tipos de estancia. Al igual que ocurre con la opacidad de los colores, el tipo de dormitorio puede preferir más unas cosas u otras. Por ejemplo, en una habitación con una ventana pequeña, no conseguirás el mismo efecto que en una habitación de los ejemplos que tenga un gran ventanal. Al igual que en una habitación más pequeña o más grande, tampoco servirán las mismas cosas sin antes tener en cuenta la organización del espacio. Pequeñas detalles que cambiarán el resultado final.

Ideas para decorar un dormitorio de matrimonio según el color

1. Azul marino

El azul marino es un color muy tradicional en la decoración desde hace mucho tiempo. Una gran opción para conseguir un ambiente elegante y relajado. Ten en cuenta los consejos que mencionábamos antes y pinta la habitación en función de la luz que tenga y de su tamaño.

El azul marino puede ser un color oscuro que absorba los demás elementos, por lo que es importante darle toques de claridad con azules más claros o con el color blanco. Si utilizas este color, le darás a tu habitación un estilo marinero o de océano precioso, si es lo que te encaja.

Por otra parte, no te será difícil combinar el resto de la habitación con otros elementos, puesto que este color es un peso pesado en decoración y encontrarás multitud de opciones.

2. Blanco complementado

Una habitación blanca puede ser ideal para habitaciones con poca luz natural. Cuando entre el sol, el blanco hará que la habitación cobre vida y te llenará de buenas sensaciones. Además, el color blanco también ayuda para generar la sensación de amplitud en estancias que no se caracterizan por su tamaño grande.

Puedes pensar que el color blanco es soso o que está muy visto, pero lo bueno de este color es que puede encajar muy bien con prácticamente cualquier cosa y tono. Combina el blanco con colores beis o grises claros, para aportar un poco de calidez o de elegancia, respectivamente, al dormitorio. O combina con rojos, amarillos o dorados para darle un porte potente y personal.

Las opciones son casi infinitas. También puedes jugar con otros elementos para que el blanco sea el único color, pero la variedad esté en la decoración física de paredes o techo, con molduras, esculturas y otro tipo de añadidos que lo significarán todo para el ambiente que generes.

Por supuesto, también te otorga mucha libertad cuando llegue el turno de los muebles. Puedes conseguir distintos estilos siempre con la predominancia del color blanco. Por ejemplo, escoge muebles más llamativos o más minimalistas, del mismo color o de un tono más colorido. También puedes pensar en los demás elementos decorativos, como cuadros, baldas, esculturas, plantas, cortinas, etc. Para acabar de darle el estilo que quieras. El blanco será tu aliado.

3. Verde vivo

De entre las opciones que te otorgan los colores, el verde es una de las elecciones que más pueden aportar a las buenas sensaciones si se escoge y se combina bien. No es el más popular, pero si te gusta este color, podrías conseguir un ambiente verdaderamente especial.

El verde es el color de la naturaleza, de los árboles y de las plantas, en definitiva, de lo que nos permite respirar tanto en sentido literal como metafórico. Es sinónimo de vida y de esperanza. Es fácil equivocarse de verde, no obstante, y no quedará igual de bien en todas las habitaciones, dependiendo del tipo de iluminación que emplees.

Por otra parte, un verde bonito que te guste, puede quedar muy bien. Asegúrate de tomar muestras e incluso hacer algún experimento. Este color combina bien, cómo no, con el color blanco, por lo que, si no te atreves a echar el verde por todas las paredes, prueba a combinar paredes verdes y blancas. Esta recomendación también va en la línea de antes, cuando decíamos que el blanco favorece a espacios pequeños y/o con poca luz. El blanco apoyará al verde en este propósito, alcanzando aún más un ambiente más vivo.

Por otra parte, el color verde también combina bien con otros colores. Los tonos rojos no muy saturados pueden combinar muy bien, aportando una dosis de calidez y de personalidad al ambiente. Pequeños detalles rojos o rosados también aportarán un equilibrio estético muy agradable. Pruébalo también con tonos beis o con ciertos tipos de madera para disfrutar con cada ejemplo.

Por supuesto, el negro también puede ser un elemento que combine con este color, como con cualquier otro, prácticamente. Sin embargo, puede encajar bien como color minoritario en algunos muebles de forja que combinen el color negro con otros colores más claros. Sin duda, es una elección atrevida y con personalidad, pero que puede suponer un cambio a mejor sustancial.

4. Marrón señorial

El color marrón tiene una tradición, como imaginarás, muy remota. Es el color de la madera, por lo que prácticamente es un elemento de diseño desde tiempos inmemoriales. También se asocia a las grandes casas y palacetes, donde los muebles enormes de madera poblaban y pueblan las salas con su presencia. Es el marrón del mundo rural y de la naturaleza domesticada.

Pero el marrón oscuro es hoy en día mucho más. Puedes encontrar cualquier combinación con este color que parezca cualquier otra cosa menos antiguo y vetusto. Se utiliza en un sinfín de ambientes modernos de primer nivel, por lo que, si estás pensando en este tono o tienes muebles de madera de este tono, no te preocupes, seguro que puedes voltear la decoración y convertir tu dormitorio en algo especial o simplemente agradable y diferente.

Es, además, un color que puede aportar mucha elegancia al espacio, y no será difícil de decorar con los muebles y el resto de la decoración. Ten en cuenta también que el marrón combina bien con elementos de forja, por lo que tanto si prefieres el blanco o el negro, y quisieses añadir muebles o detalles con hierro, lo tendrías fácil para conseguir un ambiente moderno y con carácter.

Combínalo con blancos y otros colores claros para conseguir un equilibrio agradable.

5. Amarillo

El color del otoño y de la caída de las hojas. Puedes optar por amarillos limón chillones si quieres darle un vuelco a la decoración y construir un ambiente moderno e incluso kitsch. Pero el color amarillo va mucho más allá del tono chillón con el que se le suele asociar.

Si te gusta este color lo sabrás, pero además de que el amarillo más saturado tiene muchas posibilidades, no es necesario que este color sea chillón. Puedes optar por amarillos más pálidos y cálidos, o más apagados y dorados. Es el color del sol, y puede convertirse en tu aliado a la hora de generar un ambiente acogedor y único.

Combina muy bien con el color que acabamos de comentar antes. Amarillo y marrón, más que nunca, te llevarán a un estilo otoñal y de recogimiento formidable. Pinta de amarillo alguna o todas las paredes (prueba tonos diferentes) y decora con muebles de madera más o menos oscura, según te plazca. El ambiente será exquisito. También puedes optar por instalar algún panel de madera detrás del cabecero (o el cabecero mismo) para complementar estos colores.

Y si fueseis atrevidos y quisieseis dormir en una película de Wes Anderson, tienes otras opciones, como combinar tonos pastel de amarillo con rosas, azules o verdes, Eso sí, ten cuidado con el porcentaje de cada color que uséis, puesto que el equilibrio será clave para obtener el resultado deseado. Sin duda, esta es una opción atrevida, pero si te gusta, adelante con ella. ¡Viva la creatividad!

Ideas para decorar un dormitorio de matrimonio según el estilo

1. Estilo rústico

Uno de los estilos más buscados en decoración. Y no es para menos. Es el estilo que encontramos en las casas de campo, en los hostales rurales, en la naturaleza. Es decir, el estilo presente cuando los que viven en la ciudad se toman un respiro. Es un estilo que relaja y que te seduce, ambientándote lejos del barullo de la ciudad y de la artificialidad. Probablemente, también debe su popularidad a la nostalgia de quienes todavía recuerdan y añoran el campo y el mundo rural de alguna manera, sea porque vivieron en él o porque recuerdan haber visitado sus vestigios en su niñez.

Sea como sea, el estilo rústico es un estilo que aporta calidez. Hace que sientas tu casa como tu hogar, antes que muchos otros estilos. Si deseas decantarte por esto, puedes empezar a pensar en unas paredes sencillas de tonos blancos o beis, pero también puedes pensar en los elementos de las viviendas tradicionales y optar por el aspecto de las bigas de madera, murales de piedra, cestos de mimbre y camas de auténtica madera.

También puedes aportar un toque moderno a este estilo. ¡También hay que disfrutar el presente!

2. Estilo clásico

Este es otro estilo al que le puede beneficiar la madera. Pero esta vez de tonos más claros, blancos, beis y tal vez algún ocre. Aquí, principalmente importarán los muebles y elementos de paredes y techo como algunos tipos de molduras.

Dentro del estilo clásico podrás decantarte por una rama más sencilla o por otra más barroca, más cargada. Ahí la decisión es totalmente personal. Piensa en qué estilo te beneficiará más a lo largo del tiempo, no pienses sólo en el corto plazo. Por ejemplo, un estilo más sobrecargado puede ser más impactante e incluso más elegante, según los gustos de cada persona. Pero los elementos que cargan el espacio también cansan más la vista con el tiempo. Un estilo sencillo dará sensación de espacio y equilibrio, y siempre podrás añadir elementos más detallados que complementen su sencillez. Además, posiblemente un estilo sencillo sin recovecos y florituras sea más fácil de limpiar, aspecto no baladí a la hora de dedicar tiempo a este rutinario elemento. La elección es tuya.

3. Estilo minimalista

Este estilo puede ser una reducción de otros estilos, sea rústico o clásico, de unos colores u otros. Sin embargo, el estilo minimalista suele ser sinónimo de modernidad. Los valores asociados a esta corriente son el aprecio por el tiempo y la ausencia de distracciones, el equilibrio visual y el espacio.

Si te gusta este estilo darás con opciones muy pintorescas y hay opciones para todos los gustos. Puedes aplicar este estilo con los elementos que ya dispongas, pero la clave será mantener una alta cohesión en los materiales y en los tonos. Se emplean tonos generalmente claros y que no sean agresivos, con texturas planas o naturales.

El espacio y la sensación de amplitud también son importantes. Será clave para conseguir este estilo que no proliferen los muebles sin propósito y, si el espacio es pequeño, piensa en alternativas a los armarios, cómodas y demás muebles útiles para que queden más ocultos y no rompan las líneas rectas y los espacios amplos del diseño minimalista.